domingo, 13 de septiembre de 2009

Dulce mediodía...






En la hora en que todos sonríen
suelo ir en güagüa,
escuchar la radio con audífonos
para evitar molestias,
los ojos muy abiertos
por si revolotea el asombro
sobre este mar pleno.
Lentamente,
se va perdiendo el gusto
del café de hace un rato
en lucha con el sabor del mojo de cilantro
que acompañó el almuerzo;
y los rientes me rodean, conversan.
Entre tantos, a un lado,
veloz pasa algún coche,
conductor de rostro agrio y silente.

Sanago
Mayo, 2000.

1 comentario:

Javier Martín Batista,1979 dijo...

interesante idea la de incluir en los bonos poemas, es una manera diferente de hacer el camino y de hacernoslo ver desde otra perspectiva a la que estamos acostumbrados supongo.Si la idea es tuya te felicito Santiago.